"Gender
and Empire"( Género e Imperio )
- editado por Philippa Levine, Profesora de
Historia en la Universidad de California del
Sur, ISBN 0-19-924951-2, Oxford University Press,
2004, www.oup.com - es un libro desafiante,
provocador, que ofrece una mirada minuciosa
e integradora de ese fenómeno que fue
y sigue siendo el Imperio Británico.
Porque,
como bien sabemos quienes vivimos en los bordes,
los imperios nunca mueren, no se pierden; sólo
se trasladan, sólo se transforman.
Este
nuevo volumen, de la Serie Compañeros
de la Historia del Imperio Británico
de Oxford - dirigida por el Profesor Wm. Roger
Louis - es una colección de ensayos interrelacionados
a través del faro del Género:
"Introducción:¿Por qué
Género e Imperio", de Philippa Levine;
"Imperio, Género y Modernidad en
el siglo dieciocho", de Kathleen Wilson;
"Del Género y el Imperio: Reflexiones
sobre el siglo diecinueve", de Catherine
Hall; "Género e Imperio: El Siglo
Veinte", de Bárbara Bush; "Medicina,
Género e Imperio", de Alison Bashford;
"Sexualidad, Género e Imperio",
de
Philippa Levine; "Género y Migración",
de A. James Hammerton; "Las Naciones en
un Crisol Imperial", de Mrinalini Sinha;
"Legados de Partida: Descolonización,
Construcción de la Nación y Género",
de Urvashi
Butalia; "Imperio y Violencia, 1900 - 1939",
de Jock Mcculoch; "Niñez y Raza:
Creciendo en el Imperio", de Fiona Paisley;
"Fé, vida misionera y la Familia"
de Patricia Grimshaw; e "Historia de los
Archivos: El Género en la construcción
de la Historia Imperial y Colonial", de
Antoinette Burton.
Jock
McCulloch - enseña Desarrollo Internacional
en el Instituto Real de Melbourne - dice en
el primer párrafo de su contundente ensayo:
""La
Era del Imperio muestra el surgimiento de nuevas
formas del poder en los centros imperiales y
el empleo de viejas formas del poder en los
márgenes. Las armas están entre
las herramientas de conquista y la
violencia es un elemento esencial para la conducción
de todos los imperios modernos, incluído
el británico. El vasto océano
del imperialismo esta enmarcado por las costas
de conflictos globales: la Primera Guerra Mundial
marca que Alemania pierde su imperio y la Segunda
Guerra Mundial anuncia el final de los sistemas
de Francia, Holanda e Gran Bretaña. En
los
casos de Portugal, Francia y Holanda, la descolonización
fue intensamente violenta. Por esa razón,
dentro del discurso político, 'imperialismo'
ha sido siempre sinónimo de violencia.
El éxito británico en desmantelar
su imperio en forma relativamente pacífica
ha hecho difundir la idea que su supremacía
imperial ha sido benigna".
Hasta
esta aparición de los conceptos de "violencia",
"armas" y "guerras", los
ensayos anteriores habían cabalgado mansamente
sobre el lomo del dragón dormido del
imperialismo británico.
Para
un lector argentino que vivió como actor
la década del 70, los autores anteriores
a McCulloch habían hecho críticas
más o menos subidas de tono pero siempre
enmarcadas en las reglas solemnes del té
a la hora famosa de la tarde: Los chismes son
bienvenidos pero las guarangadas están
fuera de lugar.
¿Cómo
hablar de la soga en la casa del ahorcado? ¿Cómo
hablar de la ametralladora en la metrópoli
que se inventó? ¿Cómo hablar
del arma que cambió para el lado imperial
las suertes de "las batallas pequeñas"
que
quebraron sistemáticamente todas las
resistencias a esa reina cuyo nombre es sinónimo
de triunfo y que nombró "Sir"
al yankee que la diseñó?
Porque
Jock McCulloch no sólo rompe - aparentemente
- el ritmo de siesta que tenían en común
los trabajos que preceden al suyo en este libro,
sino que tiene el atrevimiento de citar un título
magistral para conocer
al imperio en su salsa, en la cocina, en la
trinchera, en el cara a cara con las hordas
que se resisten a ser "civilizadas":
"The Social History of the Machine Gun"
de John Ellis, Nueva York, 1975, "La Historia
Social
de la Ametralladora", arma que no se usaba
contra tropas europeas en la ultima parte del
siglo diecinueve pero sí en las fronteras
imperiales, cuando
la Pax Romana se sentía alterada o amenazada
por los reclamos de los aborígenes.
Después
de todo, no debemos olvidar que Gran Bretaña
aún juega exitosamente en el equipo de
la Globalización y si bien no es goleador
estrella, es un excelente mediocampista de marca,
que suele convertir
estupendos goles, que está siempre al
borde de la expulsión por sus antecedentes,
pero aguanta con el mismo ritmo los noventa
minutos y jamás afloja.
Por
eso, las criticas al Imperio son permitidas
pero ¿son tan profundas como deberían
en justicia ser?
La
editora de este libro imperdible - si tenemos
el valor de leerlo entre líneas - comienza
su Introducción con esta frase: "El
Imperio Británico
siempre ha sido visto como una empresa masculina
en sitios remotos, dominada por hombres blancos
vestidos en ropas deportivas o de cacería
o con los llamativas casacas rojas".
¿Existen
dos libros en uno? ¿Es el funcionario
citado al comienzo de su exposición por
Catherine Hall, el que dice: "Los británicos
son crueles en su autodefensa cuando enfrentan
la amenaza de cualquier enemigo", muy distinto
a los soldados aventureros que describe tan
brillantemente Rudyard Kipling en su "El
Hombre que sería Rey" o al espía
implacable que
protagonizó Marlon Brando en la inolvidable
"Queimada" de Pontecorvo?
¿Son
todos ellos muy diferentes a la Helen Selwyn
que el 24 de Septiembre de 1934 con cinco de
sus empleados negros mató a Keyen Luyamoion,
en su granja en Kitale, Kenya?
¿O
los fiscales que acusaron a Helen bien sabían
que cualquier hombre o mujer, granjero, o soldado
o agente secreto o funcionario estaban cortados
por la misma tijera de la ambición imperial
y que por eso la retrataron con los rasgos crueles
de Lady Macbeth?
Todas
estas preguntas, sólo pueden ser contestadas
por una lectura atenta de este libro, que sí
muerde.
Como
acertijo propongo una búsqueda a lo largo
de las 306 páginas, que no tienen desperdicio.
En
la 223, Jock McCulloch dice: "Sorprendentemente,
el término "violencia" no es
citado en el índice de materias de los
libros sobre imperialismo y tampoco aparece
en la Enciclopedia de las Ciencias Sociales
de
1967".
¿El
término es citado en el Index de "Gender
and Empire"?
Esta
pregunta debe ir acompañada por una reflexión
sobre la hipocresía y la lectura comprometida
de las dos últimas frases de este ensayo,
"Imperio y
Violencia, 1500-1900", que tuvo la virtud
de sobresaltarme: "Las relaciones entre
los colonos y sus trabajadores varones habitan
territorios de intensa
violencia. En la historiografía occidental
tal violencia ha sido hasta hace poco ocultada
por la ficción que asegura que la autoridad
de los dueños de
las fincas, las granjas, las estancias, las
plantaciones, las concesiones, incluyendo la
ejercitada sobre sirvientes negros, está
fuera de la
política".
Como
una ayudita en la búsqueda del tesoro
- que es la lectura de este libro que los Ellos
escriben sobre sí mismos - cito a Kathleen
Wilson quien dice lúcidamente al comienzo
de su colaboración: "El Imperio
Británico
de los Mares - factorías, fuertes, y
colonias marítimas - fue fundado sobre
dos esencialmente contradictorios visiones y
conjuntos de principios:
sobre la Libertad (religiosa, política,
económica para los colonos Protestantes
descendientes de europeos por el trasplante
de la cultura legal y política británica
a las colonias) y sobre la coerción (a
través del
poder metropolitano a favor de los colonos,
sobre los pueblos indígenas, y los esclavizados,
vía Actas de Navegación, expropiación
de tierras y trabajo, supremacía legislativa
Británica y la esclavitud).
La
página en la cual figura esta cita no
figura en el Index conteniendo al término
"violencia".
Después
de todo, cuando el Gran Rey Shaka asolaba sus
campamentos, los imperturbables habitantes de
la Isla de la Union Jack soñaban que
algún día los nietos del guerrero
de la espada corta dijeran convencidos - y
arrepentidos y con ganas de cambiar su color
y la garra zulú - "La Violencia
está en nosotros".